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Madres y padres, estancias en el extranjero y… lo que NO hay que hacer 🙅

Cursar un año escolar en el extranjero es una decisión tan excitante como delicada… ¡también para las familias! Madres y padres ponen en ello todo su empeño y por supuesto desean lo mejor para su hijo o hija: que viva una experiencia enriquecedora, que mejore su dominio del inglés, que madure y crezca como persona…

Pero en iEduex sabemos que no es fácil equilibrar, y a veces el deseo de ayudar a toda costa (estar informados, orientar, acompañar) puede llegar a convertirse en un freno… o incluso en un error. Aquí tenéis un decálogo de lo que sería mejor 🚫NO hacer ⛔si queréis que la experiencia sea fluida, provechosa y respetuosa.

1. Ocultar información importante durante la preparación 🤫

Algunas familias, al inscribirse en un programa, prefieren “no dar toda la información” (situaciones familiares complejas, necesidades especiales, etc.) para no arriesgar su plaza. ¡Ese enfoque puede generar serios problemas después!

Es vital declarar lo que sea relevante desde el principio. Por ejemplo: si hay alergias, necesidades médicas, dificultades emocionales… comunicadlo claramente. Así se pueden tomar decisiones adecuadas para su bienestar desde el primer momento.

2. No definir (y respetar) un presupuesto realista 💸

Una estancia siempre conlleva gastos “extra”: actividades, transporte, ropa, salidas… Si no se establece un presupuesto claro desde el principio probablemente surjan tensiones y situaciones inesperadas e incómodas.

Por ejemplo: entregar dinero sin control ni planificación puede llevar a una mala gestión del dinero (gastos excesivos); o, al contrario, a que en un momento dado el estudiante no tenga lo necesario. Mejor planear con cabeza.

3. Sobreproteger y evitar que asuma responsabilidades 🚁

Estudiar un año de secundaria fuera es, además de un intercambio cultural, una escuela de vida. Si los padres tomáis todas las decisiones, resolvéis sus problemas y gestionáis sus responsabilidades, se pierde gran parte del valor formativo.

Es positivo que el estudiante se responsabilice de lo que tenga que ver con su día a día (ropa, horarios, transporte, dinero de bolsillo, etc.). Aprender a organizarse le ayuda a crecer y a convertirse en alguien más autónomo.

4. Interferir en su relación con la familia anfitriona ⚔️

Uno de los pilares de un intercambio exitoso es que el estudiante establezca una relación de confianza con su familia anfitriona. Con los padres en plan “tú dímelo a mí” antes que a la familia anfitriona o al coordinador, se generan interferencias y malentendidos.

Imaginad que el estudiante tiene un problema con su alojamiento o rutina diaria: si avisa primero a mamá o papá en España y estos reaccionan con alarma, la situación puede tensarse en vez de gestionarla con serenidad por los canales adecuados.

Madres estancias en el extranjero

[IMG: Coetesía :pickpik.com/mother-and-son-mothers-day-parent-son-child-love-86725

5. Subestimar las diferencias culturales 🤷

Al principio el estudiante va a encontrar chocantes muchas cosas en su destino. Cuando no
vivimos esto en primera persona, es fácil pensar que “no es para tanto”; restar importancia a
ese shock cultural es un error.
Que si se cena demasiado pronto, que si el acento es raro, que si la gente es demasiado
polite… Lo mejor que puedes hacer es explicar a tu hijo que distinto no significa malo, solo
diferente.

6. Comparar la “vida de estancia” con la vida en casa 😭

Es fácil mirar al nuevo entorno y pensar “en casa lo hacemos así”, pero esa mentalidad solo
genera frustración, y reforzarla solo dificulta la integración. Pasa mucho con las tareas
domésticas cotidianas…
Si el estudiante tiene que hacer su cama, limpiar su cuarto o colaborar en otras labores no es que lo estén explotando como a Bart en Francia , es una práctica normal que genera autonomía, responsabilidad y desarrollo personal.

7. Presionar por resultados académicos inmediatos 🎓

    Algunas familias creen que lo importante en un curso escolar en el extranjero es “sacar buenas notas”. Pues la verdad, no. Adaptarse a un centro y un sistema educativo distinto (y en otro idioma) ya es más que suficiente.

    Así que exigir un rendimiento como el de casa solo puede generar estrés y ansiedad. Es mucho mejor restarle importancia, dar tiempo al tiempo y valorar la adaptación a las nuevas asignaturas, metodologías, profes, compañeros, etc.

    8. Agobiar con (video)llamadas constantes ☎️

      Es comprensible que queráis oír su voz cada día; pero ese “qué has comido, qué has hecho, dónde estás…” diario es, simplemente, pesado. De hecho, muchas organizaciones recomiendan limitar la frecuencia de contacto para favorecer la independencia.

      Por ejemplo: llamar cada noche puede hacer que ese intercambio no sea tan inmersivo, generando nostalgia o dependencia. En lugar de eso, una llamada cada 3-4 días o semanal mantiene el vínculo sin interferir en la adaptación.

      9. Hacer visitas sorpresa (o demasiado pronto) 🛂

        De hecho, muchos programas no permiten visitas o las limitan al final de la estancia. Aunque puede parecer maravilloso ver a tu hijo en su nuevo país, las visitas pueden ser contraproducentes para su integración.

        El típico ejemplo, visitar a tu hijo en Navidad pensando que será una gran alegría… y que en lugar de eso sienta más nostalgia y menos ganas de regresar a la “otra” normalidad con la familia anfitriona.

        10. Actuar por libre si surge un problema 🥷

          Si hay un problema serio no es buena idea intentar gestionarlo “directamente” desde España. Mejor que el estudiante se comunique con su familia anfitriona o su coordinador local, y si es necesario, con la organización.

          Se evitan confusiones, malos entendidos y gestiones cruzadas (mira por ejemplo el estándar 7 de CSIET). Si, digamos, el estudiante se pierde, una llamada alarmada a los padres naturales y de estos a la familia anfitriona genera más drama que otra cosa.

          Mamás y papás, vuestro papel es fundamental… para facilitar la experiencia

          Vuestro amor, apoyo, confianza… Y también evitar ansiedades, presiones, comparaciones; respetar procesos, fomentar autonomía y dar espacio son, paradójicamente, la mejor ayuda que podéis darle. ¿Y quién os ayuda a vosotros? En iEduex lo hacemos con gusto, ¡contáctanos y charlamos 😉!