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¿Qué hacer en Terranova y Labrador en tu estancia de estudios en Canadá?

Sabemos bien que Canadá es uno de los destinos más valorados para hacer un curso académico de secundaria en inglés; al desarrollo de competencias idiomáticas propias de la inmersión se suman una educación de primer nivel internacional y un contexto de alta calidad de vida en una sociedad desarrollada, diversa y segura.

Y dentro de Canadá, uno de los destinos más exclusivos es la provincia de Terranova y Labrador. Esta exclusividad no se relaciona con un alto coste de la vida o una rancia tradición clasista, sino con el hecho de que Terranova y Labrador, lejos de las metrópolis canadienses y con una personalidad marcada, es el secreto mejor guardado de Canadá.

En esta entrada os hablamos de esa personalidad especial, de dónde viene y cómo se reconoce hoy en día. Y también de muchas de las cosas que puedes hacer en Terranova siendo estudiante internacional de secundaria o bachillerato, desde visitas turísticas a sus atractivos más emblemáticos a esas actividades cotidianas que definen la forma de vida de un lugar.

Dos en uno

Ya te habrás fijado en que esta es una provincia canadiense “dos en uno”: está compuesta por la isla de Terranova (Newfoundland en inglés) y la porción costera oriental de la península de Labrador; la grandísima mayoría de la población se concentra en la isla, y más concretamente en la península de Avalon. El resto son zonas rurales y territorios salvajes.

Como este es uno de los primeros lugares conocidos y colonizados por europeos en América (desde las pioneras visitas vikingas del siglo XI), cuenta con una larga tradición de presencia e inmigración de diversos pueblos. Vascos, portugueses, bretones, ingleses e irlandeses han hecho de este sitio su hogar y le han dado una impronta muy particular, con dialectos únicos y una forma de vida particular.

Terranova y Labrador sufrió una tremenda crisis económica en los años noventa con el desplome de su industria más tradicional, la pesca del bacalao. Hoy se recupera con la explotación petrolífera y mineral, la industria maderera, el turismo responsable (aprovechando su diversidad natural y cultural) y la atracción de profesionales (y estudiantes) altamente cualificados de todo el mundo.

San Juan y Avalon, el epicentro de la acción

St. John’s es la capital de la provincia y lo más parecido a una gran ciudad (con sus 100.000 habitantes) que hay por aquí. La que posiblemente sea la ciudad más antigua de Norteamérica mantiene una estética tradicional en su parte antigua, plagada de coloridas casitas de madera en torno a la bahía rodeada de colinas y vegetación.

Desde las baterías panorámicas de Signal Hill y el club de oficiales de Crow’s Nest al espacio artístico y cultural contemporáneo conocido como The Rooms o el área al aire libre conocida como Fluvarium, aquí vivirás en primera persona esa mezcla de raíz colonial y vocación de modernidad sin la que no se puede entender Canadá. Una ciudad encantadora que disfrutarás especialmente si vives aquí como estudiante.

Y para encontrarte con el lado más bucólico de la costa oeste canadiense, nada como una excursión por Avalon. Brigus & Cupids, que parece un pueblecito de Cornualles. O la isla Bell, sin ir más lejos, reúne vistas espectaculares desde lo alto de sus acantilados, los clásicos edificios (faro, memorial, iglesia, etc.) y ese espíritu costero tradicional tan propio de este rincón del mundo.

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Douglas Sprott en flickr

Terranova, una isla pintoresca

El término “pintoresco” se usa demasiado a la ligera, pero en este caso está justificado. Coloridas granjas desperdigadas entre las ondulantes colinas verdes, pueblecitos pesqueros junto a pequeñas calas, o los impresionantes paisajes (combinados con eventos culturales) del patrimonio de la Unesco de Gros Morne National Park.

Y no te puedes perder, en una excursión con amigos o de visita con la familia, Anse-aux-Meadows, en el extremo norte de la isla, para encontrar las huellas de los primeros vikingos que pusieron su pie en el Nuevo Mundo. Descubrirás cómo vivían gracias a las recreaciones históricas: viviendas, oficios, ¡y hasta un drakkar!

¿Te apetece algo distinto? Enfila la Transcanadiense (la tercera carretera más larga del mundo), sube al ferry en Farewell y desembarca en las islas Fogo y Change. Un increíble fin del mundo apartado del mundanal ruido y hoy refugio de artistas e intelectuales, donde la Terranova más esencial se encuentra con arquitectura de vanguardia.

Labrador, las tierras salvajes

Si cruzas el estrecho de Belle Isle la cosa se pone seria. La vieja ciudad fantasma de Battle Harbour, antigua factoría pesquera y hoy Sitio Histórico de Canadá, puede ser un buen punto de partida para explorar Labrador. Hacia el oeste se llega a la pequeña Labrador City, junto a Quebec. Pero hacia el norte…

Hacia el norte se acaban las carreteras. En serio, si quieres ir más allá de Cartwright, será en ferry. Navegarás hacia los escasos asentamientos inuit entre fiordos, icebergs, ballenas y, con suerte, la aurora boreal, hasta llegar a Nain (localidad fundada en 2022) varios días después. No esperes ver muchos turistas por aquí…

Y si realmente te puede el espíritu de aventura, prepáratelo bien y lánzate a las montañas Torngats, en el extremo norte de la península. Pero ojo, son palabras mayores. Aquí no hay caminos, no hay señales, no hay campings; solo un campamento base que abre dos meses al año, tribus cazadoras seminómadas de inuits, y las increíbles montañas.

Encuéntrate en Canadá

Seguro que ahora mismo estás deseando coger el avión… Espera, ¿sabes cuáles son los requisitos para estudiar secundaria en Canadá? Si lo tienes claro, nosotros te acompañamos para que tu aventura canadiense salga tal y como tú te la imaginas.