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Cómo vencer el miedo a una estancia de estudios en el extranjero

Vencer el miedo

Emprender el viaje a otro país para aprender un idioma es un reto, tanto a nivel personal como familiar. Una estancia de estudios en el extranjero es un compromiso en pro de cumplir unos objetivos que, ya te adelantamos, no hay que perder de vista.

Tanto si has pedido tú aprender inglés en secundaria lejos de casa, pues has visto compañeros que han vuelto encantados, como si tu familia ha considerado oportuno apostar por brindarte esta oportunidad, vas a salir de tu zona de confort y eso despierta ciertos temores.

En este artículo vamos a desenredar ese miedo y vamos a darte consejos para que lo afrontes de manera que disfrutes de la experiencia de vivir un curso académico en USA o pasar un año escolar en Irlanda. Tendrás que decidirte entre la variedad de destinos que hay, pero tranquilo, el proceso de adaptación será parecido en todos los casos.

Tu primer proyecto fuera de casa

Es una suerte, hasta un privilegio, poder optar a una experiencia tan bonita como es esta, tenga la duración que tenga, atravesando el canal de La Mancha o el océano Atlántico entero.

Cada vez es más sencillo encontrar cursos, becas, colegios, intercambios y demás programas académicos lejos de tu hogar para estudiar inglés en un país anglófono; internet ha metido el mundo en tu PC y todo está a unos clics de ratón

Pero, por mucha información que encuentres, una estancia de estudios en el extranjero no deja de ser algo nuevo y desconocido que siempre será la causa de sensación de inseguridad, nervios y miedos. Es normal sentir cierta inquietud, sobre todo si es tu “primera vez” fuera de casa. ¡Ya verás como no es para tanto!

Miedo porque ya sabes que vas a estudiar en el extranjero

Todo cambio implica tener que enfrentarse a cosas nuevas. Dicen que el miedo espabila y el pánico paraliza, así que elige miedo que va a ser más útil. En este caso, ese miedo no es más que una reacción de la mente que busca entre sus recursos cómo enfrentar algo desconocido.

Los principales temores que te va a generar tu estancia de estudios en el extranjero son lógicos, empezando por la comunicación más elemental. Vas a vivir en un país del que no dominas el idioma ¿Cómo te vas a ingeniártelas? Bueno, ahí está parte de la gracia; verás cómo te cunde el inglés que conozcas y que se convertirá en tu mejor herramienta además de tu objetivo.

Lo complicado es siempre la primera palabra; luego sólo cabe ir mejorando. Y lo harás. Hay estudiantes que prefieren empezar haciendo solo un trimestre en Inglaterra, por ejemplo, para ver qué tal se adapta y empalmar con un semestre en Canadá demostrando que adaptarse es lo suyo.

¿Conseguiré adaptarme a la gente y sus costumbres?

Idioma, comida, horarios, costumbres, todo nuevo, ¿y si es demasiado? No asocies lo nuevo con el miedo, porque se te hará bola. Es mucho más gratificante una actitud abierta y positiva, conocer es amar y la posibilidad de experimentar cosas nuevas es una de las mayores motivaciones para viajar.

Gente nueva, es genial. Sí, echarás de menos a los tuyos, sí, sentirás tristeza al perderlos de vista, nos pasa a todos. Piensa en sus caras cuando les des ese recuerdo que vas a comprarles, les cuentes a quién has conocido, cómo cocinan y la música que allí suena.

Cuando eliges el país para tu estancia de estudios en el extranjero, estás eligiendo el suelo sobre el que crecerá un nuevo árbol de vínculos con personas con las que compartirás amistad, experiencias, aprendizaje y proyectos.

La información es la clave

Puedes preguntar en centros especializados en programas de estudios en el extranjero y buscar testimonios de estudiantes que ya han vivido la experiencia. Elige primero el país o la ciudad en la que más cómodo te vas a sentir por su ubicación, clima, costumbres, atractivos naturales o culturales, etc.

Los mejores colegios ponen a disposición de los que, como tú, han elegido su establecimiento para su estancia de estudios en el extranjero, asesoría, cursos, apoyo psicológico y grupos o clubes que serán un buen soporte para disipar miedos e inseguridades. ¡Confía!

¿Un consejillo práctico? Orienta tu estancia para encontrar un equilibrio entre estudio y recreo. Visualiza tu objetivo geográfico y busca las actividades, los espacios, los paisajes, los programas que ofrecen y que sabes que te ayudarán a encontrarte mejor durante tu adaptación.

¿Y si me cuesta más de lo esperado?

Cada persona es un mundo, pero lo que está claro es que más o menos rápido todos acabamos adaptándonos a las nuevas situaciones. Y es que eso es la vida, aprender y adaptarse; si te fijas, sea estudiando fuera o no, raro es el día en que no aprendemos algo nuevo.

Cuando aflore el temor piensa en otras situaciones que te asustaron y en cómo saliste airoso de ellas. Con calma y la mente abierta, recuerda tu objetivo y verás como no es tan grave como pensabas dar el paso de aprender inglés lejos de casa.

Puede que se haga cuesta arriba en ciertos momentos, que ello afecte a tus notas, a tus relaciones o a tu autoestima. ¡Ojo, nada de poner en duda tus capacidades! Solo tienes que respirar hondo, darte una tregua y orientar mejor tus esfuerzos. Todo esto es algo nuevo, y puede que necesites hacer ciertos “ajustes” emocionales o de comportamiento.

Estudiar en el extranjero

¿Quién dijo miedo?

Sabes a dónde vas, con quién vas, para qué vas y que no estás solo en ningún momento; porque esta estancia escolar en el extranjero ha sido programada con profesionalidad y esmero, porque cuentas con el cariño y respaldo de tu familia y porque te espera un montón de amigos nuevos por conocer.

No dudes en pedir ayuda y aceptar la que te brindan. La organización, cierta disciplina, alimentarse y dormir bien son las claves para tener fuerza de superación y alcanzar el equilibrio. Sonríe al rectificar, que es de sabios. Abraza este miedo porque solo es una herramienta más para tu desarrollo. Volverás triunfante de tu experiencia y con ganas de ir a por más.