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La edad de oro de las estancias de estudios abroad

Estancias estudios extrangero

Algunos lo llaman el “efecto Leonor”. Para los que estamos más familiarizados con las estancias de estudios en países de habla inglesa por inmersión lingüística, como iEduex, el hecho de que la princesa de Asturias haya decidido cursar el bachillerato en Gales es más una consecuencia que una causa de un fenómeno mayor: un impulso renovado para poner la educación por encima de las amenazas del coronavirus.

Visto desde esta perspectiva, estamos ante un horizonte emocionante, digno de película (no de las de James Cameron, más de las de Icíar Bollaín): la de una generación sacudida por una pandemia mundial que opta, como forma de retomar la normalidad, por salir de su círculo de confort a pesar de lo lógicos miedos y las dificultades incrementadas. Una apuesta optimista por el futuro. Bonito, ¿no?

El “ejemplo” real

Sin duda, las acciones y los gestos de la familia real española tienen una enorme visibilidad y un importante impacto en numerosas esferas de la sociedad de nuestro país. Así, es muy posible que el hecho de que la princesa haya decidido hacer el bachillerato en Reino Unido haya atraído la atención de muchas familias sobre el hecho de estudiar fuera.

Lo de menos son los detalles de la estancia de estudios, si se trata de un semestre de secundaria en Estados Unidos o todo el bachillerato en Inglaterra (se ve que se ha leído nuestro texto sobre la EBAU). La cuestión de fondo es fácil de entender: ampliando nuestras experiencias juveniles, tanto académicas como vitales en un sentido amplio, ganamos en preparación para el futuro.

De todas maneras, como decíamos arriba, este “ejemplo” puede entenderse más bien como parte de un todo más global, de esas ganas de comernos el mundo que siempre son de esperar en la adolescencia y que parecen haberse multiplicado en diferentes facetas (formación en general, habitación, turismo, ocio…) tras la pandemia de la COVID-19.

Te lo dije…

Vale, está feo decir esto de “te lo dije”, pero es que no hace tanto veníamos de señalar un auge de la demanda para los cursos 2021/22 y 2022/23 en nuestro blog; también en otros textos anteriores (no vamos a ponernos pesados con los enlaces) señalábamos esta misma tendencia de recuperación del interés por encima de los niveles anteriores a la pandemia.

O sea, abundamos en la idea de que la estancia de estudios de la princesa Leonor es un síntoma más de lo que podríamos llamar el espíritu de los tiempos, que va más allá en la línea del “prepararse para el futuro” que era el argumento central para estudiar en el extranjero.

Porque eso ha existido podríamos decir que siempre: el viaje de estudios abre ventanas, otorga oportunidades, ofrece nuevos puntos de vista, etc. Lo novedoso es precisamente que ni siquiera una pandemia mundial puede parar este impulso. Y lo más llamativo es que incluso parece haberlo reforzado.

Abroad

Saltando barreras

El gran desafío que existe en el tiempo presente para esto radica, naturalmente, en las restricciones y limitaciones a la movilidad que puedan implementarse aquí y allá en determinados momentos. Porque, no nos engañemos, es muy probable que vuelvan a darse circunstancias complicadas que obliguen a las autoridades a tomar medidas de ese tipo.

Pero es imposible predecir el cuándo y el cómo de estas medidas (si es que llegan a producirse). Pero con la experiencia acumulada en los últimos dos años estamos todos aprendiendo a lidiar y convivir con esta amenaza, otra más, que pende sobre nuestras cabezas. Solo es una barrera a superar.

Hemos aprendido a navegar en la tempestad, hemos puesto en marcha nuevos recursos y, en suma, hemos aprendido a ser más resilientes ante estas circunstancias de manera colectiva. Sabemos lo que cabe esperar y como reaccionar en cada caso. En el ámbito que tratamos, tanto las empresas especializadas como los estudiantes y sus familias sabemos a qué atenernos.

¡Una estancia de estudios en el extranjero se hace imprescindible!

A partir de este escenario es tentador tratar de vaticinar las líneas maestras del futuro en cuanto a studying abroad se refiere.

Si la tendencia se confirma, a corto y medio plazo asistiremos a un florecimiento de la demanda (y de la oferta) de los estudios en el extranjero, en sus más diversas modalidades, desde las estancias de verano a los programas de intercambio. Es decir, que cada vez más estudiantes optarán por integrar la experiencia de estudiar fuera en secundaria o bachillerato como parte de su currículum.

Esta es, de todas maneras, la tendencia general bien marcada ya desde hace años incluso a nivel institucional; valga el ejemplo de programas que se han convertido en verdaderos fenómenos sociológicos, como las becas Erasmus a nivel universitario. En ese sentido, la pandemia, vista con perspectiva, será un obstáculo pasajero convertido en trampolín.

El corolario es evidente. Como ha venido ocurriendo en las últimas dos décadas con los estudios superiores, la competitividad en la formación tendrá un efecto de bola de nieve que hará de la vivencia de cursar estudios en otro país y sobre todo en otro idioma se convierta en una necesidad más que en una opción.

La mirada siempre puesta en el horizonte

Tanto a nivel individual como familiar o social, todos queremos lo mejor para los nuestros. Y ya sabes lo que dicen de los momentos de crisis: ¡no dejes pasar la oportunidad!